Si repartes el presupuesto como si fuera un sándwich a compartir, la consecuencia suele ser hambre para todos. Dividir fondos entre performance y branding fragmenta la historia que quieres contar: creativos diferentes, audiencias separadas y mensajes que nunca terminan de consolidarse en la mente del consumidor.
El problema no es sólo estético: cuando creas silos, los algoritmos no alcanzan escala, la atribución se enreda y los aprendizajes se diluyen. El equipo de performance optimiza CPA, el de marca busca alcance y nadie optimiza el recorrido completo. Resultado: coste por conversión que sube, recuerdo que no escala y tests que no enseñan nada útil.
Piensa en principios simples que obliguen a convivir a ambos mundos:
En la práctica: lanza campañas con objetivos mixtos, alimenta audiencias lookalike con señales de branding, mide con experimentos incrementales y revisa ROAS por cohortes. Cambia la estructura de la inversión, no la pelea de egos, y verás cómo ambos KPIs empiezan a subir.
Olvida la pelea eterna entre performance y branding: la clave es un 60/40 turboalimentado donde la parte que convierte alimenta a la que construye y viceversa. No se trata solo de dividir presupuesto; es diseñar un sistema donde cada euro de performance multiplica el efecto de marca.
En la práctica eso significa dedicar el 60% a tácticas directas y medibles —landing pages optimizadas, ofertas limpias y pruebas A/B constantes— y el 40% a activos que escalen percepción: historias, protagonistas recurrentes y formatos memorables que sobrevivan al clic. La sinergia viene de conectar datos de conversión con creatividad iterativa.
Implementa este mini-playbook:
Si lo configuras bien tendrás campañas que venden hoy y hacen que te recuerden mañana. Empieza con experimentos pequeños, documenta qué creativos mueven ambas palancas y escala lo que mejora conversión y cariño de marca al mismo tiempo.
Usar la misma idea creativa para el tope y la base del embudo no es magia: es disciplina. Diseña un núcleo visual y una promesa clara que funcione como ancla; luego escribe dos mensajes gemelos: uno que seduzca, otro que convierta. Así puedes mantener coherencia de marca sin sacrificar rendimiento.
Piensa en el creativo como una obra con dos versiones: la aspiracional (alto embudo) y la demostrativa (bajo). En la primera apuestas por emoción, contexto y curiosidad; en la segunda traes evidencia, precio y urgencia. La imagen puede ser la misma, cambia la línea y el llamado.
Receta rápida para un anuncio gemelo que rinde:
En ejecución, crea un paquete de assets: 1 foto/clip hero, 3 titulares, 2 pruebas y 2 CTAs. Mezcla esas piezas para generar 6 variaciones por campaña. Testea creativos en frío con CPM objetivo y usa las mejores variantes para retargeting con mensajes más directos.
Mide por función: alto embudo = alcance, frecuencia, recuerdo; bajo embudo = CTR, CVR, CPA. Etiqueta creativos por versión (aspiracional vs demostrativa) en tu hoja y revisa rendimiento cada 3–5 días para rotar ganadores.
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Si te marean los dashboards, respira: no se trata de elegir bandos entre performance y branding, sino de enseñarles a jugar juntos. Empieza por dejar claro qué mide cada cosa. El CPM te dice alcance y costo por impresión; el LTV te devuelve el valor real que un cliente aporta en el tiempo.
CPM es un termómetro de visibilidad: bueno para estimar alcance, frecuencia y la salud de una campaña de marca. Pero ojo: un CPM bajo no garantiza recuerdo ni preferencia. Complementa con métricas de calidad como viewability, frecuencia efectiva y engagement creativo para evitar gastar en impresiones que nadie recuerda.
LTV es la brújula estratégica: muestra cuánto vale realmente un usuario después de varias compras o interacciones. No lo dejes en la carpeta de finanzas: incorpora cohortes, retención por canal y coste de adquisición (CAC) para transformar campañas cortoplacistas en decisiones de inversión a largo plazo.
Conectar CPM y LTV no es magia, es método. Haz experimentos incrementales, mide conversiones asistidas y ajusta la ventana de atribución según ciclos de compra. Traduce LTV a un objetivo de CAC aceptable y deja que los algoritmos optimicen hacia ese horizonte. También puntúa creativos por su impacto de recuerdo: un buen creativo baja CAC futuro.
Haz esto mañana: define una métrica primaria por objetivo, arma un experimento A/B con control para medir halo brand-to-performance, y construye un modelo LTV sencillo que se actualice cada mes. Mide, prueba y optimiza: así ganas alcance hoy y valor mañana sin perder la cabeza.
En 21 dias una marca pequeña en moda experimentó un efecto relámpago: un lift de marca medible en Instagram que llevó su ROAS de 0.9x a 2.1x. No fue magia, fue una mezcla deliberada de creatividad y medición: se diseñó un experimento con grupo de control, se entregaron videos cortos en feed y stories al público frío y se activaron audiencias de retargeting solo para los expuestos. Resultado directo: recuerdo de anuncio subió 8 puntos y consideración 12 puntos, y las compras incrementales se tradujeron en un ROAS que se duplicó en semanas.
La clave fue sincronizar branding y performance en la misma ventana de atribución. Mientras los anuncios de branding trabajaban para crear familiaridad y preferencia, las piezas de performance capturaban la intención generada. Se aplicaron rotaciones creativas cada 4 días, llamados a la acción suaves en branding y ofertas concretas en retargeting, y se limitó la frecuencia para no saturar. Además, la medición incluyó una lift study para aislar el impacto de marca frente a la estacionalidad.
Si quieres replicarlo, sigue estos pasos accionables: definir una hipótesis clara de lift de marca, crear un holdout de al menos 10% para medir incrementos, combinar 30% presupuesto en branded video y 70% en performance, y optimizar por señales mixtas (view-through + compras). En este caso el CPA cayó 28% y la tasa de conversión del retargeting aumentó 45% gracias al trabajo previo de branding.
Moraleja práctica: no hay pelea necesaria entre performance y branding cuando diseñas pruebas rápidas y mides incrementos reales. Usa branding para empujar la parte alta del embudo y performance para cerrar ventas, controla con lift studies y repite el ciclo con creativos frescos. Resultado: mejor recuerdo, más intención y un ROAS que por fin sonríe.
Aleksandr Dolgopolov, 02 January 2026