La idea de que poner músculo de marca encarece todo y eleva el CPA es uno de esos mitos que sobreviven en pitchs y cafés. La realidad: la marca bien pensada actúa como lubricante del funnel. No siempre baja el CPA de forma inmediata, pero sí cambia la calidad del tráfico y la velocidad de conversión.
¿Cómo sucede? Una inversión en recuerdo y percepción mejora la relevancia de tus anuncios de performance, aumenta el CTR y reduce el coste por clic en campañas de retargeting. Además, una marca sólida acorta el tiempo de decisión del usuario; eso se traduce en menos impresiones desperdiciadas y menos gasto por conversión útil. Mide lift de marca, assisted conversions y cohortes por temperatura de audiencia para ver el efecto real.
Si quieres resultados, empieza con un experimento de 6 semanas: 60/40 brand-performance, mide CPA por cohortes y ajusta. Pequeños cambios creativos y una porción de inversión en marca pueden hacer que tu CPA baje sin perder escala. ¿Listo para romper el mito con datos?
Olvídate del drama presupuestario: el 70/20/10 es una fórmula sencilla para armonizar resultados inmediatos y construcción de marca sin guerra entre equipos. No es dogma, es una guía práctica: 70 para ventas y conversión, 20 para consideración y posicionamiento, 10 para experimentar con riesgo calculado.
El 70% va a lo que convierte hoy: search, performance en redes, retargeting agresivo y landing pages optimizadas. Mide ROAS, CAC y tasa de conversión; rota creativos cada dos semanas, prioriza audiencias por valor de cliente y reubica presupuesto hacia segmentos que escalan sin perder eficiencia.
El 20% alimenta la marca con storytelling: vídeos de alto impacto, campañas de alcance, micro-influencers y contenido pensado para quedarse en la mente del público. No esperes conversiones inmediatas; valida con estudios de lift, métricas de atención, engagement y view-throughs que muestren impacto real en consideración.
El 10% es tu laboratorio para apuestas ganadoras: formatos nuevos, creativos arriesgados, pruebas en plataformas emergentes y colaboraciones no convencionales. Si algo funciona, súbelo al 20% o al 70%; si no, corta rápido. Pequeñas inversiones bien medidas generan grandes aprendizajes.
Regla práctica: revisá resultados cada 30 días, mové hasta ±10% entre cubos según señales, y nunca mates el 10% por miedo. Documentá tests, usá medición unificada y comunicá resultados en lenguaje financiero. Así conciliás marca y performance sin peleas y con más impacto.
La creatividad híbrida no es magia: es una mezcla calculada de trucos que convierten y señales que evocan. Empieza por diseñar hooks cortos —5 segundos o menos— que atrapen atención y lleven OKR de performance, pero siempre con un sello visual o sonoro de la marca para que quede en la memoria.
Combina métricas y códigos: crea un hook que invite a una acción (click, swipe, compra) y añade un micro-elemento reconocible —un gesto, un color, un sello auditivo— que se repita en cada pieza. Estos códigos no ralentizan la conversión; la aceleran si son coherentes y fáciles de reconocer.
Ejecuta con plantilla: 1) lead brutal en 2s; 2) beneficio claro en 3–5s; 3) código de marca en el cierre. Usa subtítulos que resumán la oferta y un ritmo visual que permita skimming. Prueba variaciones cambiando solo el código para medir lift de memorabilidad sin tocar performance.
Si buscas volumen para testear esos hooks, prueba tácticas de distribución (y sí, comprar reproducciones puede ser una palanca para acelerar aprendizaje cuando el presupuesto orgánico no alcanza). Mide CTR, CPA y un KPI de brand lift sencillo: recall en encuestas cortas o tasa de repetición de visualización.
En resumen: no sacrifiques uno por otro; diseña experiments que ganen a corto plazo y construyan marca. Empieza chico, itera rápido y convierte cada creative en un asset de marca reutilizable. ¿Listo para mezclar rendimiento con intención? ¡Haz que ambos bailen juntos!
Piensa en ROAS y brand lift como hermanos con personalidades distintas: uno mide el batido inmediato (ventas, conversiones) y el otro mide la reputación que suma valor a largo plazo. No son enemigos; son complementos. Si defines desde el inicio qué rol juega cada métrica en tu campaña evitarás peleas de poder y tendrás metas claras.
Empieza por segmentar objetivos: asigna un porcentaje de presupuesto a conversión directa y otro a acciones que muevan percepción (awareness, consideración). Diseña creativos con fórmulas duales: variantes enfocadas en CTA para ROAS y piezas emocionales para brand lift. Controla frecuencia y rotación para que ninguno de los dos canibalice al otro.
En la medición, combina señales. Usa ROAS con ventanas de atribución coherentes y mide lift mediante estudios controlados (encuestas post-exposición o grupos de control). Implementa holdouts para calcular incrementality: así sabes cuánto de las ventas fue real attribución y cuánto de la subida de marca fue causal.
Optimiza con reglas sencillas: si ROAS cae pero brand lift sube, preserva inventario de marca y ajusta creativos de conversión; si ambos bajan, revisa audiencia y creatividad. Automatiza decisiones con pruebas A/B y objetivos mixtos en tu DSP para acelerar aprendizaje sin perder control humano.
Si quieres plantillas y hacks prácticos para poner esto en marcha, visita mejor sitio para comprar seguidores y toma ideas que puedas adaptar a tu estrategia. Pequeños ajustes en métricas gemelas te darán grandes ventajas.
Si quieres una campaña que haga love a la marca y a la conversión, olvida el drama: piénsalo como una receta rápida. Primero monta cinco anuncios distintos con roles claros: uno para atraer, otro para explicar el producto, uno con prueba social, un cuarto con oferta directa y uno para recapturar a los que ya mostraron interés. Cada pieza habla distinto pero apunta al mismo objetivo: escalar ventas sin matar la imagen.
En la práctica, diseña cada creativo para un micro-objetivo y asigna creatividad + copy coherente. Prueba variantes cortas y largas, con formato vertical y carrusel; usa un video demo, un testimonio y una versión super directa. Si quieres acelerar, revisa impulso Instagram para ver ejemplos listos y benchmarks que funcionan como atajo.
No te pierdas las 3 señales que deciden si la campaña es ganadora: atención (CTR y retención del video), intención (clics calificados y tiempo en landing) y afinidad (guardados, comentarios y shares —indicadores de marca). Si la atención es buena pero la intención no aparece, cambia CTA y landing; si la afinidad es alta, amplifica presupuesto en esos creativos para escalar la marca mientras vendes.
Para cerrar: divide presupuesto 40/30/30 entre prospecting, prueba social y retargeting, lanza test A/B durante 3-5 días, optimiza por señal (primero CTR, luego conversión) y repite el ciclo. Resultado práctico: cinco anuncios que cubren el funnel, tres señales que mandan las decisiones y una sola campaña que gana en branding y performance. ¿Listo para probarlo?
Aleksandr Dolgopolov, 06 January 2026