El funnel mixto es una coreografía: un primer golpe visual que detiene el scroll y una secuencia que convierte sin inflar costes. Piensa en anuncios snackables con señal de marca (logo, sonido, gesto) que generan reconocimiento inmediato y un trackeo directo hacia audiencias que ya mostraron intención. No es magia; es diseño con objetivos claros.
En la práctica funciona así: top funnel con videos de 3–6s para CPM eficientes; mid funnel con piezas de 15–30s que cuentan beneficio y social proof; bottom funnel con anuncios dinámicos y ofertas para cerrar. La clave es la secuencia creativa: cada formato prepara el siguiente, reduciendo fricción y, lo más importante, manteniendo el ROAS.
Mide por embudo y optimiza presupuesto: asigna un % controlado al upper funnel, prueba pujas por valor y activa CAPI o server-side tracking para no perder atribuciones. Usa ventanas de conversión escalonadas, controla frecuencia y segrega públicos por intención. Si la métrica que importa es ROAS, que cada euro de awareness tenga su propio KPI de eficiencia.
Tu mini-playbook: 1) Hook de 3s con marca clara; 2) Retargeting con creatividad de 15s + prueba social; 3) Oferta personalizada con urgencia y creativos dinámicos. Testea variantes, pausa lo que no rinde y escala lo que sí. Resultado: menos ruido, más cariño y ventas sin pedirle a la marca que se sacrifique.
Si quieres que una campaña haga músculo (ventas) y sonrisa (marca) al mismo tiempo, el secreto no es más creatividad, es más claridad: un único mensaje que resuene distinto según el KPI que mires. Piensa en una frase simple que explique el beneficio clave y que pueda vestirse de emoción para branding y de prueba social para performance. Si el claim es memorable, la parte afectiva gana; si trae una razón para creer, la parte transaccional convierte.
En el brief ganador prioriza tres cosas: insight, tensión positiva y prueba. El insight te da la promesa; la tensión positiva (qué problema evitas) genera empatía; la prueba (testimonio, número, garantía) baja la fricción de compra. Limita variantes creativas: 2 o 3 ejecuciones con el mismo hilo conductor, distintas adaptaciones al formato. Define una CTA híbrida: invita a conocer (marca) y a actuar (performance) en el mismo gesto.
Monta dashboards con una métrica de marca (recall, vista completada, engagement cualitativo) y una de performance (CPA, ROAS, tasa de conversión). Revisa juntas cortas cada 7–14 días: si la creatividad late pero no convierte, sube la prueba social o reduce fricción; si vende pero no aporta recuerdo, sube la exposición y amplifica el insight. Resultado final: un brief claro te da coherencia; la coherencia multiplica resultados. ¿Lista la prueba? Haz que el mensaje sea tan bueno que nadie tenga que elegir.
Para que una creatividad venda y deje huella tienes que pensar como vendedor con corazón de storyteller: un gancho que atrape en los primeros 1–3 segundos, una promesa simple y una señal visual que recuerde la marca. Mezcla formatos: vídeo corto para conversión inmediata, carrusel para educar en capas y estático con prueba social para reforzar confianza. El objetivo no es elegir uno u otro, sino usar cada formato en el momento justo del funnel.
Prueba estas palancas concretas en tus A/B:
Diseña tests que aislen una sola variable por experimento y define KPI primario y secundario: CPA/ROAS para performance, recuerdo y favorabilidad para marca. Usa muestras representativas y deja correr la prueba el tiempo suficiente para evitar falsos ganadores; si tienes poco presupuesto, prioriza canales donde el CPM sea eficiente para testear (ej. Reels o stories).
Implementa un ciclo semanal: crear 6 variaciones, lanzar 3, escalar 1 ganador y dedicar 1 asset a branding puro. Documenta resultados en un Creative Hub y transforma aprendizajes en plantillas; así reducirás el riesgo, aumentarás la velocidad y obtendrás creativos que convierten hoy y construyen marca mañana.
Piensa en la medición híbrida como un sastre que cose dos telas distintas: los tests de incrementality (lift/holdouts) y los modelos de atribución. Los primeros te dicen cuánto cambió el comportamiento real; los segundos, cómo se reparten los méritos entre canales. Si quieres ventas hoy y marca mañana, no dejes que uno anule al otro: usa cada herramienta para lo que sirve.
Para leer lift y CAC sin volverte loco, sigue esta regla simple: calcula CAC incremental, no CAC bruto. Divide la inversión dedicada por las conversiones incrementales que muestra el holdout. Si no tienes holdout, define cohortes y ventanas de conversión con sentido (7/14/30/90 días según el producto) y ajusta por decay temporal: lo que convierte tarde suele ser atribuido por marca, no por performance inmediata.
La atribución probabilística o multi-touch es útil como mapa, no como verdad absoluta. Calibra ese mapa con tus tests: si un canal aparece decisivo en la atribución pero no muestra lift en un experimento, baja su peso para decisiones presupuestarias. Prioriza señales con confianza estadística y añade intervalos de confianza en tus reportes para evitar pánicos por fluctuaciones.
Entrega un tablero híbrido: costo, CAC incremental, lift por segmento, y una columna de confianza/tiempo. Acciones rápidas: 1) define objetivo por campaña, 2) lanza holdouts cuando puedas, 3) mide CAC incremental por cohorte, 4) calibra modelos de atribución con lift. Resultado: menos discusión de egos y más decisiones que ganan ventas sin sacrificar marca.
Piensa en tu presupuesto como el barista del funnel: dos ingredientes, dos resultados. Un shot de awareness bien tirado atrae curiosidad y expone la marca; la leche de la conversión suaviza y convierte esa curiosidad en compra. La clave no es elegir uno, sino encontrar el blend que funcione para tu taza: un mix pensado, medible y con pruebas constantes.
Empieza con una hipótesis clara: si eres nueva en el mercado, apuesta más a awareness (60–70%) para llenar la parte superior del embudo; si ya tienes tráfico y datos, inclina la balanza hacia conversión (50–60%). Reserva siempre un 10–20% para experimentos creativos y canales emergentes. Implementa capas: campañas de alcance y vídeo + retargeting dinámico para quienes interactuaron, y landing pages optimizadas para cerrar ventas.
Finalmente, cuida la receta creativa: mensajes coherentes entre awareness y conversión, frequency caps para evitar fatiga y ventanas de medición alineadas a tu ciclo de compra. Si lo mides, lo mejoras; si lo mejoras, vendes y construyes marca al mismo tiempo.
Aleksandr Dolgopolov, 07 January 2026